LA VIDA DE UN UNIVERSITARIO A PUNTO DE DEJAR DE SERLO

jueves, 22 de noviembre de 2007

La primera chupeta

En una de esas tardes rutinarias y para nada agradables de una de las primeras semanas de mi vida universitaria se sentía la inquietud de la muchachada presente en esa aula con aroma a aburrimiento y cansancio. La situación se pone tensa cuando a nadie se le ocurre una forma de encarar el desgano, pero siempre existe ese alguien que toma la iniciativa y, a falta de ideas, propone una "chupeta". La gente asiente y en masa se disponen a llenarse la sangre de liquido inhibidor para poder dar rienda suelta a su yo caleta, esa parte de la personalidad que en condiciones normales no sale a flote. Un problema recurrente suele ser el lugar en el que se llevará acabo la "tranka" pero no hay que subestimar el pragmatismo de nuestro juventud que le da lo mismo un bar, un hueco, o el jardín de la universidad. Ya sentados sobre el pasto formando un círculo, los presentes se disponen a sacar sus aportes para la "chancha" y poder asi refrescar la garganta y maltratar el hígado. A pesar de algunas pequeñas o insignificantes contribuciones monetarias de algunos compañeros se pudo reunir un monto que permite comprar unos vinos, cuyo valor se mide por coronas, de a tres soles (tres coronas) y empieza la chupeta.

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